LA ADHERENCIA  AL TRATAMIENTO

 

La adherencia a los tratamientos, constituye  el  caballo de batalla de la práctica asistencial  diaria.

 

Médicos, enfermeras, y resto de terapeutas nos quejamos de que nuestros pacientes, clientes, no cumplen con el tratamiento prescrito para sus dolencias.

 

La adherencia es un término utilizado para designar la cumplimentación y seguimiento por parte del paciente, del tratamiento que el profesional aconseja. Sin embargo, resulta paradójico que personas que acuden a nuestras consultas libremente para resolver problemas tan importantes como su salud, no atiendan a las indicaciones que se les hace.

 

Para esta reflexión, diferenciaré la adherencia  a la prescripción de fármacos, de la adherencia a cambios de conductas y hábitos de vida.

 

Con respecto a la adherencia a la prescripción de fármacos, la medicina basada en la evidencia, basada en pruebas, nos aporta datos muy elocuentes. En la Revisión Sistemática INTERVENCIONES PARA MEJORAR LA ADHERENCIA DE LOS PACIENTES A LAS PRESCRIPCIONES MÉDICAS,  realizada por la Universidad de Mc Master, Ontario (Canada, publicada en JAMA en el 2002. Se revisaron las publicaciones de ensayos clínicos randomizados desde 1967 a agosto 2001. La fuente de datos Mediline, Cinahl, Psychlit, Ipa, Embase, Biblioteca Cochrane.

 

Los resultados nos invitan a una reflexión profunda.-

Solo 19 de 39 intervenciones descritas para mejorar la adherencia a los tratamientos farmacológicos de los 33 estudios incluidos en la revisión, tenían una relación estadísticamente significativa entre la intervención realizada y la mejora de la adherencia (49% de los casos). Es decir, apenas la mitad de las intervenciones realizadas fueron útiles. Pero además, de éstos, en solo 17 casos el tratamiento farmacológico fue efectivo.

 

A pesar del sesgo anglo-sajón. Hace pensar que la adherencia al tratamiento farmacológico es un problema de difícil solución. Además la adherencia al tratamiento farmacológico no garantiza la eficacia y la solución de los problemas de salud. La adherencia  terapéutica no es, por tanto, el paradigma de la efectividad clínica.

 

Este dato debería hacer meditar a todos aquellos que cuestionan la utilidad de las terapias llamadas alternativas, por pocos eficaces, ya que los resultados obtenidos por estas es en algunos casos más brillantes y en todos los casos menos invasivas.

 

Con respecto a la prescripción de cambios conductuales, hábitos de vida (ejercicios, dietas, tabaco, alcohol,…) En la literatura científica, existen muchos estudios que evidencian la importancia de modificar estilos de vida para la prevención y promoción de la salud.

 

Sin embargo con respecto a estrategias  para aumentar la adherencia a los  cambios de  conductas, de  hábitos, no he encontrado evidencia  alguna.

A pesar de ello lo que si sabemos es de la  gran  dificultad que nos supone provocar cambios  de  conductas en nuestros pacientes. A veces, nos desespera comprobar como a pesar de nuestra insistencia en las consultas, los cambios que se producen son escasos y no permanentes.

 

Son multitud los factores que influyen en la modificación de conducta y no es objetivo de este escrito exponerlos. Pero sí reflexionar sobre aspectos de nuestra práctica asistencial diaria que facilitan o dificultan la adherencia y la eficacia terapéutica tanto en medicina alopática, como en otras terapias.

 

En nuestra práctica profesional valoramos, diagnosticamos, prescribimos tratamientos, pero no hacemos partícipe a nuestro cliente del proceso. Es un modelo de relación paternalista, donde los profesionales  ejercemos el poder del conocimiento y el cliente solo tiene que aceptar nuestras decisiones. Sin embargo la Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias (AETS) del Instituto de Salud Carlos III del Ministerio de Sanidad y Consumo en su informe Revisión de Intervenciones en Atención Primaria para mejorar el control de las enfermedades crónicas. Fechado en diciembre de 2003, dicen textualmente:

 “Hay consistente evidencia que demuestra que los pacientes que participan activamente en su autocontrol experimentan mejoras significativas en su estado de salud, presentan una mayor confianza en su capacidad de control de sus enfermedades, tienen una mayor satisfacción y su calidad de vida es mejor”

 

En cualquier patología y en especial en las crónicas los aspectos psicosociales y emocionales son esenciales. Es evidente que los profesionales de la salud somos expertos en el conocimiento técnico de la enfermedad, pero no podemos olvidar que el paciente es un experto en vivir con la enfermedad. Esto hace que sea esencial tener en cuenta la perspectiva del paciente a la hora de planificar y organizar nuestro plan asistencial terapéutico.

 

Por otra parte, de un profesional a otro existe una gran variabilidad en su práctica asistencial, y esto no favorece la adherencia terapéutica. Es precisamente el déficit de investigación científica en las terapias alternativas, las que favorecen que los distintos terapeutas ejerzan una gran disparidad de criterios en su ejercicio profesional. La investigación seria y científica para basar en evidencias y pruebas las prácticas profesionales es el gran reto de las medicinas alternativas.

 

A este respecto es muy satisfactorio ver como en el campo de la acupuntura, se realizan estudios avalados por el rigor científico y que en páginas web como RESTAURACIÓN BIOENERGÉTICA se anima y promociona la investigación de los terapeutas.

 

Otro aspecto que dificulta la adherencia a los tratamientos es la complejidad de muchos de ellos, tanto para la comprensión de nuestros clientes, como para la cumplimentación. Los tratamientos deben de caracterizarse no solo por su efectividad, sino también por su sencillez y comodidad al practicarlos.

 

En resumen, para finalizar. Creo que para aumentar la adherencia a los tratamientos prescritos y nuestra competencia profesional, necesitamos:

 

·        Un modelo proactivo, que promueva la participación de los pacientes en la toma de decisiones de las prácticas terapéuticas. Y reconozca el papel esencial que juegan estos pacientes y sus familias en el manejo y control de los problemas.

·        Asumir que no lo sabemos todo. Aceptar nuestras limitaciones. La salud es responsabilidad de todos. Del paciente también.

·        Que la salud y la enfermedad, no son estados dicotómicos. La enfermedad puede compatibilizarse con una vida gozosa.

·        Que el objetivo con los pacientes en general y los crónicos en particular, no es solo curar, sino promover, prevenir, CUIDAR.

·        Que el mejor tratamiento no es el más complejo. Si no el más eficaz y aceptado por nuestro cliente.

·        Que tenemos un reto básico e ineludible que cumplir, la investigación rigurosa, para poder ofrecer a nuestros pacientes la práctica más eficaz basada en pruebas fehacientes.

·        Que tenemos que olvidar dogmatismos en cuanto a las prácticas oficialmente aceptadas y aquellas otras llamadas alternativas. La complejidad de la salud, del hombre y de la vida hace que ninguna disciplina pueda pronunciarse como poseedora de la verdad absoluta.

 

 

En este sentido considero que la terapia de acupuntura basada en restauradores promueve aspectos básicos que no podemos obviar en nuestra práctica como profesionales de la salud, en cuanto que:

 

1.      Es un método sencillo.

2.      Eficaz.

3.      Con una visión holística.

4.      Basado en la etiología del problema, no en los síntomas.

5.      No invasivo.

6.      Donde el paciente participa activamente en su propio tratamiento.

 

Este resumen de la ponencia que expuse en la Facultad de Medicina de Málaga el pasado mes de abril, pretende hacer una reflexión entorno al hecho de la adherencia al tratamiento y a los factores que la condicionan.